octubre 25, 2016

Monitor del Clima Social del AMBA

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AMBA, una área perjudicada en 2016

Las medidas económicas tomadas en 2016 han tenido como resultado un aumento de la inflación (Variación Interanual: Septiembre 2016: 40,1% – IET-CITRA), una caída del salario real (6% de noviembre a septiembre según también IET-CITRA), un aumento de la pobreza (1.200.000. más pobres a abril 2016 según ODS-UCA), y una caída de la actividad económica (2,1% en el primer semestre según INDEC).

Estas variables se profundizan en el AMBA ya que se ha dado una transferencia de ingresos de lo urbano a lo rural y, particularmente, del AMBA al Interior. En síntesis, a lo largo de todo 2016 el Área Metropolitana de Buenos Aires ha sufrido una importante pérdida de ingresos; ha sido una de las área más perjudicadas por el devenir económico de este año.

A septiembre 2016, la mayoría de la población del AMBA ha perdido entre el 8% y el 10% de sus ingresos.

Al Censo 2010, el AMBA tenía 12.806.866 habitantes. De esos, 2.200.000 (1.400.000 en GBA y 800.000 en CABA) son jubilados y pensionados. A lo largo de todo el año recibirán aumentos por 31,68%. Alrededor de 1.000.000 de niños reciben la Asignación Universal por Hijo (900.000 en GBA y 90.000 en CABA), la cual también se actualizó en 31,68%. Para estos sectores los ingresos disminuyeron alrededor del 10%, sobre todo porque los precios de los alimentos han subido por encima del promedio general.

Según el INDEC, en el AMBA al 2º trimestre de 2016 había 6.268.000 personas ocupadas (4.770.000 en GBA y 1.498.000 en CABA). Si consideramos como indicadores el aumento anual del salario mínimo vital y móvil (33%) y la variación anual acumulada a julio de la media de los salarios de los trabajadores registrados privados (33,8%), también aquí nos encontramos con una pérdida del 8/10%. A esta situación se suman 740.000 desocupados (600.000 en GBA y 140.000 en CABA), lo que complejiza aún más el estado de situación.

Esta pérdida de ingresos, esta transferencia, se observa claramente en los niveles de consumo. A agosto, en los centros de compras (shoppings centers) la variación porcentual anual fue de 25% en todo el AMBA y en los supermercados (a julio) fue de 28,3% en CABA y 31,7% en GBA. Cifras muy cercanas a los incrementos que analizamos arriba, y donde se observa una caída sustancial en relación a los índices de precios.

Monitor del Clima Social del AMBA

Ante la situación descrita arriba, con aumento de la pobreza, caída de ingresos en la inmensa mayoría de la población del AMBA y una situación fiscal crítica, se torna necesario realizar un seguimiento continuo de la situación social del AMBA. Más aún teniendo en cuenta que ésta área ha mantenido a lo largo de los últimos años altos índices de pobreza y desigualdad, la cual esta coyuntura agrava.

Históricamente el clima social del Gran Buenos Aires ha influido fuertemente en el devenir político y económico del país. Crisis y auges tuvieron su principal expresión allí. El peso demográfico, productivo y electoral de la región la convierte en un necesario termómetro de la economía política argentina.

El Monitor del Clima Social se propone medir de manera periódica la percepción de la situación social en el AMBA. Se basa en una investigación de opinión pública a partir de entrevistas telefónicas. Se presentarán resultados de CABA, GBA y de algunos municipios particulares. Se monitorean distintos ejes de la inseguridad social (seguridad pública, educativa; habitacional; territorial, laboral, sanitaria, de ingresos). En el caso de la Ciudad de Buenos Aires se segmenta entre sur, centro y norte del distrito. En el caso del GBA la segmentación será por cordones.

Teóricamente este Monitor se sostiene en los trabajos de Robert Castel; particularmente “La inseguridad social. ¿Que es estar protegido” (Buenos Aires, Manantial, 2004) y “El ascenso de las incertidumbres : trabajo, protecciones, estatuto del individuo” (Buenos Aires, FCE, 2010). En ellos, Castel sostiene que “la inseguridad es tanto la inseguridad social como la inseguridad civil”; las cuales, a su vez, se retroalimentan. El riesgo social lo comprende como un hecho que compromete la capacidad de los ciudadanos para asegurarse su independencia social. La inseguridad social no permite dominar el presente y tampoco anticipar positivamente el futuro. Siempre según Castel, el Estado hace las veces de gran protector y es hacia allí donde se dirigen las miradas y los reclamos cuando se experimenta inseguridad y/o incertidumbre. El Estado es el responsable final de múltiples protecciones: aquellas relacionadas con la salud, con la familia, las vinculadas al desarrollo de los servicios públicos, entre tantas otras.

El AMBA es una región con fuertes niveles de inseguridad social: descalificación laboral, empleos precarios, problemas educativos, hábitats degradados, conflictos con la fuerza del orden, riesgos sanitarios, riesgos ecológicos. Este Monitor busca medir la percepción que tienen los habitantes del AMBA respecto a estos temas.

Lee también el Segundo Monitor del Clima Social.